Y esto no es una simple perogrullada; Como decir que los mexicanos comemos tortillas. Aquí todo mundo come pan hasta el extremo de desconocer las tlayudas que trajo Walfred. Pues resulta que dejamos una bolsa con las que sobraban en la canastilla de los alimentos libres y aquellas acabaron directamente en la basura, sin que quien haya perpetrado la fechoría se preguntara si a alguien le habrían interesado. Afortunadamente antes de eso, en plena medianoche a Jorge, Adelaida y a mÍ nos dio hambre y hubo que recalentar unos frijoles refritos, un arroz y las tlayudas. Pero nos hacía falta algo picoso. Jorge se puso a rebuscar en los enfriadores y encontró un frasco con algo llamado Salsa Mexicana, envasado en algún lugar de La Rioja; La Puebla de Montalban, en Toledo. Yo no sé ustedes pero a una salsa mexicana nunca se me ocurre agregarle azucar ni pimientos. El resultado era una cosa parecida al catsup, o quizá a las salsas de las pizzas congeladas.Horas antes le jugué una broma a un argentino que anda de rol después de acumular tres semanas de vacaciones en su trabajo de programador analista. Le hice probar los chapulines que también trajo Walfred. a él le pareció carne seca, un poco saladita, ligeramente ácida, pero agradable al paladar. cuando preguntó qué era y le dije chapulines, se quedó igual. fue hasta que le dije: Saltamontes, cuando dejó de meter la mano al plato y prefirió no poner más a su pan tostado con salami.
No hay comentarios:
Publicar un comentario