lunes, 18 de abril de 2011

Sorpresas intelectuales

Entro de polizón en una clase en la que se pasan horas analizando la serie Futurama. El aprendizaje reflexivo basado en las series americanas. Si bien ya me lo esperaba, no deja de sorprenderme el que en la facultad de filología, cuyo nombre me suena a que ahí se hace una profunda vivisección de la comunicación humana, como desentrañando el corpus universal de algo cabrón, me salen con que basta con ver una caricatura americana. En fin. Si hay quien paga en euros para que le expliquen por qué le gusta mirar televisión, allá ellos.
Están son algunas de las sesudas conclusiones:
La digitalización contribuye a la oferta televisiva.
El público se segmenta y se especializa.
Un público que busca productos que se adapten a sus intereses.
El modelo de descarga hace que los expectadores establezcan sus propios horarios de ocio.
Un modelo que supone una mayor interacción con el público.
La publicidad basada en pocos medios tiene mayor poder de penetración que la que se apoya en muchos y diferentes medios.
La manera de construir mentiras y realidades está cambiando.
Aparecen y cada vez son más habituales las series de conjunto.
Nah, ganas de buscarle tres pies al gato cuando sospechan que tiene cinco. A mi parecer se trata de simple sentido común. No más.
Pero por más que quiero mantenerme incólume, otra vez comienzo a cabecear. Así que le digo por lo bajo a Alejandra que me voy de ahí y que ellame disculpe con sus amigas, a las que lo único que lamento es no poderles vender el libro.Luego ya reunidos cerca de la playa, me cuenta que al final de la clase, cuando el profesor se atrevió a sugerir la lectura de un libro, alguna alumna horrorizada puso el grito en el cielo. Por eso, no vayan por ahí lanzando pestes contra los compatriotas que casi no leen. Uno creería que en el extranjero son más afectos  a la lectura, pero en todos lados se cuecen habas. Alejandra ha visto muchísimos casos de apatía intelectual.

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