domingo, 10 de abril de 2011

primera parada: Madrid

Veo tres películas infames. No me puedo creer que una de ellas ganara un óscar. Llega un momento en que brazos y piernas se me acalambran. Los ejercicios recomendados por el aparato de vuelo poco ayudan. Como no pude asomarme ni tantito a cualquier ventanilla no encuentro otra cosa que hacer. Ya que lleguemos, por favor.
Al bajar del avión, insisto en pasar por el área vip. No son mejores que el resto de los humanos. Dejan un tiradero igual que los párvulos de preescolar. Hacen basura hasta en el avión. Se roban también los auriculares. No saben ordenar las hojas del periódico.
Una vez en el aeropuerto vuelvo a cometer ciertas novatadas. Como el hecho de caminar de más en los pasillos, pasarme de largo en el ascensor. formarme en la fila de acceso a extranjeros y mostrar al guardia mi hojita impresa con el itinerario de viaje. Entonces él me dice que tengo que ir a los mostradores de Iberia a que me impriman el pase de abordar. Busco en el piso dos el mostrador aquel. Una dependienta mal encarada que me recuerda a la gordita del SAT, y que es igual de atenta y amable y todas esas bonitas actividades que estoy ironizando, me manda a unas máquinas rojas a imprimir por mí mismo el pase. La máquina se niega a reconocer mi clave de vuelo, mi apellido, mi número de pasaporte; todo. Comienzo a desesperarme, voy nuevamente a los mostradores y ahora es un español grandote quien me pide todo el tambache de papeles y me dice: pero si aquí está todo, en México le dieron sus pases de abordar, su tiquet de equipaje y hasta un boleto para participar en la rifa de un avión. (bueno, eso no lo dijo, pero el tonito con que me habló me hizo pensar en esta frase). Total que me voy en busca de la puerta K, que es dos niveles hacia abajo, a esperar que me den las nueve de la mañana para salir rumbo a Valencia. No puedo acomodarme en los asientos, estoy cansado de esas diez horas en el otro avión y ahora casi sucumbo al deseo de tirarme en el suelo y rodar un poco, digamos las tres horas que debo hacer antesala. Pasan parvadas de españolitas, bandadas de españolitos y poco a poco me voy fastidiando de sus chácharas acentuadas. Me siento incómodo, casi como si no me gustara estar aquí. El wi fi es de paga así que renunció a poner esto en la web las horas en que hubiera querido.

1 comentario:

  1. No te engrinches.Desde luego que el lugar que compres en el avión no implica ser una mejor persona. La única diferencia entre el VIP y turista es el costo del boleto. El número de asientos por fila y seguramente las botanas del vuelo ;)

    ResponderEliminar