sábado, 23 de abril de 2011

Lo he vuelto a hacer

Dejar de poner los datos importantes, las reflexiones que me iban surgiendo en el momento. Y es que para esto de los diarios, descubro que lo que puedo escribir no es ni la mitad de lo que alcanzo a pensar.
Mucho de lo que sucedió en el auditorio de la Universidad no lo he puesto aquí. De alguna manera, la sensación de que ya habái sucedido se mantuvo.
Creo que este encuentro me ha acomodado muchas cosas. He descubierto mis partes débiles en esto de hacer y deshacer contactos.
Me descubro con menos amigos que antes, comprendo mi incapacidad para socializar desde un punto favorable. Me regocijo en exaltar ciertos aspectos, los cuales a algunos convencen y les otorga esa admiración y respeto y todo lo que me dijeron, pero no contribuye a considerarnos más cercanos ni mucho menos.
Cada uno de los asistentes se forjó su propia opinión, pero yo no tengo acceso a todas esas opiniones porque, a diferencia de otros encuentros, conviví menos con ellos. Por ejemplo, Walfred y Neftalí se desaparecían la mayor parte del tiempo. Juan miguel, cuyos cuentos siempre me gustan por hilaridad y su destreza en acomodar las palabras, es sumamente parco a la hora de comentar. Dio sus opiniones cuando se hablaba de la literatura en el norte pero no supe que más. Cielo, es una linda mujer, pero no hayo como ni de qué charlar con ella. Cármen también. Con Adelaida no es posible llegar a nada. Está tan ensimismada en los profundos porcesos de la ética de la estética, que además no acaba de cuajar del todo. Sofía estuvo muy esquiva y malhumorada conmigo.

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